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miércoles, 26 de junio de 2013

A TODOS LOS PROFESORES, FELICES Y MERECIDAS VACACIONES


(Érase una vez un alumno que me miraba con mucha curiosidad. Yo estaba encantada con él: permanecía en silencio, atento y cogía apuntes de mis explicaciones. He aquí el resultado de tanto interés...)







SÍ, YA SÉ QUE POR INTERNET VAN PULULANDO CUESTIONES SOBRE LA EDUCACIÓN Y LAS FLAMANTES IDEAS DE WERT PERO, HABIDA CUENTA DEL INDECENTE BAILE DE LEYES EN ESTE SURREAL MUNDO DE LA EDUCACIÓN Y DE LA DOCENCIA Y SIENDO CONSCIENTES DE LA REALIDAD QUE SE VIVE EN LAS AULAS DE ESTE PAÍS, VAMOS A LLAMAR LAS COSAS POR SU NOMBRE.


·PROGRAMACIÓN: Los mundos de Yupi. 4 hojas llenas de utopías, “Contenidos”, “Habilidades” y, especialmente, “Objetivos” (¡¡jua jua jua jua!!)
·DIARIO DE AULA (o memonotas): El inframundo. 4 hojas de supuesta planificación a 15 días vista, llena de tachones y flechas debido a las “urgencias”, cambios de planes o “sorpresas” en forma de celebraciones, de actividades o de salidas culturales.
·CELEBRACIÓN/ACTIVIDAD O SALIDA CULTURAL: Literalmente, “¿qué clase me pierdo?” (válido para los alumnos y, también -no lo vamos a negar-, para los profesores)
·ACTIVIDAD EN EL SALÓN DE ACTOS (o teatro o sala polivalente o algo que se le parezca): Una horita para echar una cabezadita (en el caso de los alumnos). Una hora para relajarse o para estar como un puto radar (en el caso de los profesores)
·VIAJE DE CURSO: Ya sea con la excusa de hacer un trabajo, de fomentar la convivencia o de culturizarse, 5 días bárbaros para liarla parda (en el caso de algunos alumnos). Y en el caso de los profes, 5 días para estar como un puto radar ¡¡día y noche!! Y tres días antes: canguros, coladaas, comidas, etc., etc., etc.
. SUBRAYAR LAS IDEAS PRINCIPALES: Pintarrajear el libro de fosforito. (¿¡¡Pero quién inventó el maldito fosforito???!!!
.TAREA MULTIDISCIPLINAR o TRANSVERSAL: Aprovechar el trabajo hecho en otra materia (corregido y evaluado por otro profesor) para tener una nota diaria. (¡Esto sí que es un invento!)
·TRABAJO EN PAREJA: Corregir la mitad (¡la leche!)
·TRABAJO EN GRUPO: Corregir la mitad de la mitad (¡la releche!)
·EXAMEN DE RECUPERACIÓN: Las mismas preguntas del examen de evaluación pero cambiadas de orden. ¡¡¡¡Y algunos, ni con esas!!!!
·EXAMEN TIPO TEST: ¡La repanocha! Difícil de preparar pero genial para corregir. Si se vende la moto a los alumnos de que la autocorrección es una muy buena herramienta para reflexionar y de aprender de los errores, ni te cuento.
.EXAMEN EN BLANCO. ¡¡¡¡¡Yuhuuuuuuu!!!!!
·PPT: Una manera como otra cualquiera de tener a los alumnos distraídos durante dos semanas creyendo que están aprendiendo con las TIC, y nosotros, haciendo creer que sí.
·EXPOSICIÓN ORAL: O lo que es lo mismo, corrección inmediata. Un recurso ideal para no gastar tanto boli rojo.
·TUTORÍA: Cajón de sastre, gallinero, confesionario, rincón del vago, hora de descanso Llámala como quieras.
.TUTOR/A: Además de psicólogo, confesor, terapeuta, mediador, confidente, pseudoprogenitor, básicamente, BOMBERO: experto en apagar durante todo el curso todos los fuegos que se encienden entre los alumnos y ellos mismos, entre los alumnos y otros alumnos, entre los alumnos y sus novietes/as, entre los alumnos y los padres, entre los alumnos y las parejas de los padres, entre los alumnos y los profesores, entre los alumnos y el puto mundo
·COORDINACIÓN/JEFATURA DE ESTUDIOS: Siguiendo con el símil, tremendo Parque de Bomberos pero con mangueras más potentes y cortafuegos más radicales y contundentes.
.ENTREVISTA CON LOS PADRES: Ocasión estupenda para que:
o   Los padres (separados) se echen en cara toda la mierda que arrastran desde que se separaron.
o   Los padres (juntos) se den cuenta de que se tienen que separar.
o   Los padres (separados o juntos) hagan terapia de choque.
o   El hijo se avergüence de sus progenitores.
o   El tutor vea en el alumno una versión reducida de Dr. Jekyll and Mr. Hyde.
o   El tutor confirme aquello de “de tal palo tal astilla”
o   El tutor salga de ese encuentro murmurando “virgencita, que me quede como estoy”.
o   El tutor solicite urgentemente al jefe de estudios un relevo indefinido (otra cosa es que te haga caso)
PUEDE SEÑALAR TODAS LAS OPCIONES
·SESIÓN DE EVALUACIÓN: Una mezcla entre “Sálvame diario”, “Comando actualidad” y cualquier reportaje de animales de la 2.
·PATIO: Hablando de animales, la jungla.
·AULA: Una mezcla de club social, cámara de tortura o la jungla 2.
·ASIGNATURA MARÍA: Antiguamente, religión, dibujo, música y/o gimnasia. Ahora, con tanta tontería, todas.
·LIBRO DE TEXTO: Antiguamente, “tocharro” plagado de palabras, lecciones magistrales y muy pocas ilustraciones: una fuente de auténtica sabiduría. Ahora, con eso de que el niño tiene que ser feliz, algo parecido a un cómic, lleno de dibujos y cuatro palabrejas: un divertimento.
·DICCIONARIO: ¿Lo cualo?
·ORTOGRAFÍA: (Esto me lo dijo literalmente un alumno, palabrita del Niño Jesús) “Paranoia que alguien, que estaba "fumao", patentó para hacerse rico y, de paso, pa jodernos la vida, profe”.
·PROFESOR/A: Un/a “pringao/pringá”, un/a incomprendido/a, un/a abnegado/a o una especie de superman o de superwoman, un ente que pulula por los pasillos, las aulas y las salas de profesores pensando en la asignatura que le toca impartir aquel día, el infome del niño que tiene que ir al psicólogo, el castigo de aquéllos que han boicoteado la clase de inglés, los exámenes que se ha dejado olvidado encima de la lavadora, el registro de notas, la entrevista con aquellos padres un tanto "difíciles", el jefe que le ha recordado que tiene que querer a los alumnos y no debe suspender tanto, la ficha de trabajo, contestar los mensajes de los padres, corregir cien mil trabajos voluntarios, organizar las colonias, preparar la reunión informativa de los padres, organizar la salida que planificó a principio de curos (¡maldita la hora! Siempre pasa lo mismo, en setiembre todo son buenas ideas y muchas ganas para hacer muchas cosas). Más encima, el dalsy del enano que esta mañana tenía unas décimas de fiebre, la colada, la compra, la declaración de la renta, arreglar la estantería del salón, hablar con la señora de la limpieza (aquellos que la tengan, claro), llevar al mediano al médico, quedar con los tutores de los niños, comprarles mochilas nuevas para las colonias. Más encima, estar pendiente de los padres (de los propios, que ellos también existen), de los hermanos y sobrinos; escribir un mail a los amigos (porque eso de quedar, eso de tener vida social, ya se está convirtiendo en una gran utopía. Los niños, con las actividades extraescolares, las fiestas de cumpleaños o los encuentros con los amiguitos tienen más vida social que todos nosotros) y ejercer de pareja, ahí es ná... ¡¡¡Ya estoy agotada!!!

Yo creo que ya hemos repasado todos los conceptos que constituyen el día a día de un docente, ¿no?
¿¿¿....???? 
¡¡Jo, se me olvidaba el más importante!! El que constituye la esencia de la educación, el protagonista de nuestros días y el causante de la mayoría de los quebraderos de cabeza: EL ALUMNO.
.ALUMNO: Dícese de aquel ser de origen mitológico, con diez cabezas y veinte brazos, que, expulsado del Olimpo por los dioses, fue castigado a ser el "puto amo" de otro reino, el colegio, del patio, de los pasillos, de los lavabos, especialmente del aula. Cuenta la leyenda que, en función del humor de los dioses, este extraño, peculiar, contradictorio, amado y odiado ser puede reaccionar de diversas maneras:
+ Pasarse la clase durmiendo
+ Pasarse la clase jod... 
+ Pasarse la clase chinchando al compañero
+ Pasarse la clase cuestionando cada palabra del profesor
+ Pasarse la clase mirando las musarañas
+ Pasarse la clase intentando ligar con alguien qur le ha sorbido el seso
+ Pasarse la clase escribiendo chorradas en la agenda
+ Pasarse la clase pensando en Dios sabe qué
+ Pasarse la clase atento, en silencio, escuchando con deleite y curiosidad al profesor (juajuajuajua)

Dedicado a todos los maestros y maestras, profesores y profesoras que, a pesar de la situación (los recortes, los ministros, los jefes, algunos padres y ciertos alumnos) seguimos creyendo en eso que llaman la EDUCACIÓN y la DOCENCIA (sí, no es ninguna quimera), seguimos teniendo eso que llaman VOCACIÓN (sí, algunos la van perdiendo por el camino. se entiende perfectamente) y seguimos entrando en las aulas con alegría, confianza, paciencia y perseverancia, con la intención de enseñar, compartir, aprender y disfrutar. 

En fin, lo dicho, que FELICES Y MERECIDAS VACACIONES y hasta el curso que viene.

domingo, 9 de junio de 2013

¿El origen de la LOMCE?

Hace unos días, me llevé una agradable sorpresa. El otro día, aprendí algo que ni siquiera sospechaba. Un lunes por la tarde, después de las clases, en una entrevista con la madre de una alumna mía de Bachillerato –profesora de Lengua Castellana de ESO y Bachillerato, como yo-, me enteré de que la Secundaria Obligatoria no sirve para nada –palabras textuales-; qué digo yo, ingenua de mí -estás también fueron sus palabras-, no sólo la ESO, tampoco Educación Primaria sirve para nada. Según ella, las dos etapas –diez años de toda una vida, ahí es nada- resultan inútiles para un estudiante de Bachillerato. Para argumentar su tesis, me comentó la señora, profesional donde las haya –entre otras cosas, enseña los exámenes de su hija a los profesores de la materia en cuestión de su colegio para comprobar si tenemos nivel. Sin comentarios...-, que en Educación Postobligatoria se debe empezar de cero y que no se debe tener en cuenta nada de lo que se ha estudiado durante esos cuatro años (y los seis anteriores); que en Bachillerato ya saben abstraer y que, por lo tanto, resulta inútil pretender que apliquen los conocimientos que se impartieron durante los cuatro años anteriores; que lo verdaderamente importante empieza en primero de Bachillerato porque, con esas notas y la de las PAU (la Selectividad), se accede a la Universidad -y eso sí que es útil-. Evidentemente, dejó claro que estaría muy pendiente de los resultados de las PAU para comprobar el nivel del colegio en esta etapa tan crucial... ¿Suena a amenaza? Es obvio que no se da cuenta de que nosotros -los profesores de Bachillerato y del resto de las etapas- somos profesionales y los primeros en fijarnos en esas notas y aprender para el siguiente año.
Sin embargo, ante mi cara de estupor, ella afirmaba que estaba muy contenta y orgullosa de la trayectoria que había seguido su hija durante la Educación Secundaria,  de cómo le había ido, de lo mucho que había aprendido y del nivel que había en el colegio –incluso, escribió una carta a la revista escolar agradeciéndolo- pero que yo, como profesora de Lengua Castellana de Bachillerato, debía empezar de cero. ¿Curioso?, ¿contradictorio? Repetía que tuviera en cuenta la realidad del alumnado, que siguiera el programa a rajatabla y que –insistía- empezara de cero...

Como respuesta a tan magno descubrimiento, le dije que le agradecía el comentario, que me parecía muy interesante su punto de vista y que reflexionaría al respecto. Pues bien. Lo he hecho. He meditado largo y tendido sobre el asunto pero no he podido evitar plantearme las siguientes cuestiones:
Para empezar, ¿cómo se puede estar orgulloso de algo que no sirve para nada?
¿Qué se entiende por empezar de cero?
Si es cierto este planteamiento, que la ESO no sirve para nada, ¿cómo pueden los alumnos asimilar e interiorizar en dieciocho meses todo aquello que se ha ido enseñando –inútilmente- en cuatro o más cursos?
Si partimos de la idea de que la ESO no sirve para nada, ¿qué hacemos los maestros y profesores de esta etapa? Si ella parte de esta premisa -y lo dejó bastante claro a lo largo de la entrevista-, ¿con qué autoridad moral se presenta ante sus alumnos de la ESO?
¿Cómo se puede dar una clase a alumnos de la ESO sabiendo de antemano que lo que se va a enseñar no les va a servir de nada?
Si, realmente, la ESO es inútil y no cuenta, ¿por qué no hacemos que primero de la ESO sea primero de Bachillerato para que esos cuatro años de Educación Obligatoria no se vayan por el desagüe y SÍ sirvan para algo?
Si, efectivamente, pensamos eso, ¿podemos ser sinceros con los alumnos de esta etapa y decirles que no se esfuercen porque, al fin y al cabo, todo lo que hagan durante esos años no les va a servir para nada?
Si la ESO no sirve para nada, si en Bachillerato se empieza de cero, ¿por qué sólo pueden acceder aquellos que se han sacado el título? ¿No deberían tener derecho a estos estudios todos los alumnos de 16 años? Es más, ¿para qué van al colegio durante esta etapa?
Ante estas ideas, ¿es factible plantearse una línea de continuidad entre ESO y Bachillerato o, contrariamente, es una empresa inviable, utópica?
Si, ciertamente, los conocimientos que se intentan inculcar en la ESO no sirven para enfrentarse a un Bachillerato con más tranquilidad y seguridad, ¿con qué preparación y bagaje acceden los alumnos a los Ciclos Formativos?
¿Qué pensarían unos padres si supieran que la profesora de su hijo/a -que estudia cuarto de la ESO- considera y manifiesta que esa etapa es inútil y no sirve para nada?
Por último, ¿no son estas ideas las que echan por tierra la llamada “cultura del esfuerzo” con todo lo que ello implica: constancia, sacrificio, interés, trabajo...? ¿Ideas como ésta no son las que hacen fracasar todo el sistema educativo?
Todas estas dudas -y muchas más que van surgiendo-, de momento, no tienen una respuesta clara y convincente. Debido a ello, y después de meditarlo mucho, he llegado a una sola conclusión: Me niego a empezar de cero -y así se lo dije a la madre- porque, sencillamente, me niego a tirar por la borda el trabajo, el mío y el de mis compañeros, que se realiza durante los cuatro años reglamentarios que dura la ESO -por muy mínimos que sean sus objetivos-  y los seis de la Primaria.

Y, para acabar, una última pregunta que ha ido tomando fuerza durante toda esta reflexión: Esta idea de que la ESO no sirve para nada, ¿no es una excusa para justificar el suspenso de su hija? En otras palabras, ¿esta madre preocupada y profesional de la docencia me habría pedido entrevista y me habría explicado las verdades del sistema educativo actual -lo reconozco, soy una ingenua. Pensaba que todo lo que enseñamos a nuestros alumnos, de una manera u otra, tiene una razón de ser y un fin...- si su hija no hubiera suspendido Lengua Castellana, casualmente una de mis asignaturas...?  

Dada la realidad que se está viviendo en las aulas de los colegios e institutos españoles (sobre todo, estos últimos días de curso en que los profes ya están calculando las notas medias finales y algunos alumnos, después de hacer el vago redomado durante estos meses de clase, ya empiezan a ver las orejas al lobo) y teniendo en cuenta lo que se nos viene encima con la ley que ha ideado nuestro flamante ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, las palabras de esta madre están adquiriendo cierta relevancia en mis planteamientos sobre esta profesión y me veo obligada a repensar algunos de los términos más importantes de este singular, variable y, a veces, desesperanzador “mundillo” de lecciones, pupitres, ordenadores, alumnos y profesores estresados.
Empecemos por la misma ley, la LOMCE, Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Pero, ¡vamos a ver, hombre de Dios!, ¿a quién pretende engañar? LOMCE: ¡¡¡Lourdes O Maquillamos los Cates Españoles!!! Porque, de eso se trata, ¿no? El propósito es ese, ¿verdad? Hacer que nuestros alumnos aprueben todos los exámenes. Parece ser que todo se reduce a eso. O, si lo prefieren, LOMCE: ¡¡¡¡Lourdes O Menos Catetos Estudiantes!!! Para poder competir con Europa, para poder competir en el mundo de la empresa y en el de las finanzas, para poder ganar más dinero. Porque, parecer ser que de eso también se trata, de convertir a nuestros alumnos en auténticos gladiadores que compiten en la famosa arena. O, pensando en esa madre/profesora sin igual, LOMCE: ¡¡¡Lourdes O Maestros con Entusiamo!!! Para que no haya maestros y profesores estresados, sin ganas de nada, de baja por depresión; para que no perdamos el entusiasmo ante ciertos comentarios peyorativos y desalentadores. 
Porque, usted, señor ministro, a la hora de redactar la ley, también pensó en los profesionales de la educación y de la formación, ¿no? Habló con ellos, les preguntó, los consultó y anotó todas las sugerencias que le hicieron, ¿no? ¡¡¿¿No??!!