Érase un tipo corriente, un escritor en ciernes,
que se pasó la vida buscando personajes.
que se pasó la vida buscando personajes.
Y así le fue...
Un espacio para arreglar el mundo, compartir mis ilusiones, vomitar mis miserias, sacudir mis complejos, forjar mis sueños, revivir mis aventuras, reírme de mis defectos, lamer mis heridas... Mi propio lugar.