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jueves, 9 de mayo de 2013

DIEZ REFLEXIONES ANÓNIMAS (+ 1) Y UNA VERDAD

El domingo pasado, el primer domingo de mayo, coincidiendo con el archicomercial e hiperpublicitado Día de la Madre, se celebró en un parque perdido de Barcelona "La Cultura va de Festa". Se trata de un encuentro de diversas entidadades locales -asociaciones de vecinos, de ayuda a los recién llegados, de recuperación de la memoria, de comercio justo, de sostenibilidad y medio ambiente, de denuncia de injusticias, casales, organizaciones de intercambio de cosas, de tiempo, de conocimientos-, con más o ménos espíritu reivindicativo, que "tienden al sol" (nunca mejor dicho) sus peticiones, sus quejas, sus esfuerzos y sus logros. En esta época en la que todo se ve de color negro, en la que difícil otear el horizonte o, como mínimo, un rayito de esperanza, se agardece este día festivo, de sol, charanga, circo, música, masajes, carne a la brasa y cervecita. Es un día de diversión pero hay alguien misterioso (por favor, si alguien sabe quién es, que me lo diga, por favor, que estoy muy intrigada) que, además de arrancarnos una sonrisa y, a veces, subirnos los colores, nos empuja a pararnos en los paseos por el parque para que leamos sus "anónimas" sentencias y, de esta manera, nos empuja a la reflexión y a la concienciación.













Desde aquí, mil gracias por esa silenciosa, concienzuda y sincera búsqueda de grandes e hirientes reflexiones que no dejan de ser, hoy más que nunca, verdades como puños.


sábado, 19 de enero de 2013

LOS AUTÉNTICOS "RESCATADORES"

Cada año lo había visto en la televisión: deportistas famosos visitando los hospitales y Reyes Magos entregando regalos a los niños en las plantas de pediatría. Cada año observaba en la pantalla las sonrisas de los niños enfermos y las miradas gratificantes de las madres abnegadas y entregadas y de los padres pacientes y solícitos. Cada año reflexionaba sobre la labor de los médicos, las enfermeras y demás personal durante estos días de especial significado. Y este año, nos ha tocado a nosotros, a mi familia, y hemos vivido en carne y hueso todo lo que veíamos tan cómodos desde el sofá del salón.
Durante estos días de magia, ilusión y sueños, en la planta de Pediatría del Hospital Sant Pau de Barcelona, hemos vivido, entre batas verdes, tubos de oxígeno, mascarillas, chutes de adrenalina y bombonas de helio, la visita de Xavi, Alba, Montoya y Thiago del Barça y la llegada de los Reyes Magos de Oriente y de la Tuna. Han sido ellos quienes, de una manera u otra, han roto la monotonía de horas de espera y días sin fin, y han hecho que las jornadas de hospitalización tuvieran algo de positiva emoción.
Sin embargo, para ser sincera y honesta, tengo que decir que la verdadera magia proviene de otras personas, personas anónimas que no salen en la tele, que no son famosos, y que, lejos de cobrar un dineral y a pesar de los recortes salariales, siguen poniendo todo su empeño y su profesionalidad para que el sistema público de sanidad continúe funcionando y que los enfermos se vayan curando poco a poco. Por toda la labor realizada en silencio, en el anonimato y en la honradez, GRACIAS. Gracias y ánimos a los médicos, a las enfermeras, a los auxiliares, al personal de limpieza, a los voluntarios por atender cuidadosamente nuestros enfermos (y familiares) sin escatimar esfuerzos ni horas ni sonrisas. Gracias por seguir trabajando y luchando por lo que es justo y necesario.
Estamos muy agradecidos pero no puedo evitar pensar en la gran paradoja que he presenciado: arriba, deportistas célebres y ricos, managers, regalos, representantes de grandes empresas; abajo: tiendas de campaña, pancartas y recogidas de firmas que evidencian la lucha contra los recortes y las injusticias que se están cometiendo en el ámbito de la Sanidad.
Sanidad, Educación, Cultura, Bienestar... No puedo evitar sublevarme contra tanto político ambicioso e incompetente, contra tanto recorte sin escrúpulos y sin futuro y contra tanto rescate sin sentido. No, señores políticos, no se engañen: ante tanta injusticia, tanto desagravio y tanta hipocresía, quienes están rescatando el país no son ustedes sino esos ciudadanos anónimos que, a pesar de todo, siguen al pie del cañón alzando la voz y tendiendo la mano. Esto no es una paradoja, es una maldita ironía.